CORRER: ESA EXPERIENCIA MARAVILLOSA


Esta mañana he salido a correr y ha sido una experiencia maravillosa. Hoy me he dado cuenta que cuando el cuerpo y la mente están en perfecta armonía, las cosas funcionan de forma que todo lo que sucede, tiene una significación diferente a lo que hasta ahora había conocido.
 
Para mi correr ha tenido unos aspectos que siempre me han llamado la atención. El primero de ellos es que el mejor momento de salir a correr es cuando paro. Es curioso que a todos los que nos gusta correr solemos coincidir en esta afirmación. Esto me sucede por razones varias. Porque ya se ha acabado el esfuerzo y eso me da tranquilidad, porque me siento muy bien e importante de haber realizado algo que me da satisfacción o bien porque ya puedo ir a descansar. Una frase que suelo utilizar cuando termino de correr es que lo mejor del día, ya lo he hecho.
 
Otra circunstancia que vivo, que siempre me ha llamado la atención es que correr es un deporte, donde mi nivel de sufrimiento es siempre alto. Si voy mal, bien porque estoy empezando, o bien porque vuelvo después de un periodo de inactividad, o porque los kilos me pesan mas que los kilómetros o bien porque llevo un ritmo que no controlo, el sufrimiento se hace cada vez mas intenso y si voy bien, porque estoy en mejor forma y mi cuerpo se ha acostumbrado al esfuerzo, sufro porque mi afán de superación, me hace ir a un ritmo cada vez mas rápido y por lo tanto vuelves a los umbrales de sufrimiento altos. Es decir que vaya como vaya y este como este de forma, pese 135 o 90 kilos, siempre sufro.
El tercer aspecto curioso, es que antes de salir, programo una distancia, aunque en ocasiones también me ha sucedido cuando programo un tiempo, es que vaya como vaya, cuando llega esa meta que me he puesto, es como si mi cuerpo me dijera, hasta aquí he llegado y parece que no sea capaz de dar ni un paso mas.
 
Otra circunstancia que me sucede es que hay días que no daría un duro por mi, que me duele todo, que siento que estoy destrozado y a medida que pasan los kilómetros me doy cuenta que estoy fantástico y puedo correr mas y mas deprisa. Sin embargo, hay otros que cuando salgo, parece que me voy a comer el mundo y a los dos o tres kilómetros estoy para el arrastre, dándose el caso en alguna ocasión de tener que acabar andando, sin entender muy bien el porque. Así que nunca sé con certeza como va a ser la experiencia de correr cada día y el factor sorpresa, en mi caso, siempre esta latente. Me imagino que todo esto es mi mente que no me deja ni un minuto tranquilo, y en ocasiones se apodera de mis decisiones y de mis metas.
 
Un ultimo caso que me sucede, es que a medida que corro y corro, cada vez tengo una mayor necesidad de hacerlo, ya que el día que no lo hago, me siento como extraño, y evidencio que mi cuerpo, que tiene vida propia, me obliga de alguna forma a que le dedique el tiempo que se merece.
 
Pues bien. Esta mañana he salido a correr. Pensaba que hacia mucho frío y que al estar nublado igual llovía, por lo que me he preparado mentalmente para soportar todo aquello que la naturaleza me quisiera ofrecer.
 
Mi sorpresa ha sido grande, por aquello de que siempre nos preocupamos de cosas que quizá nunca van a suceder, porque no hacia nada de frío y el día ha ido mejorando hasta salir el sol. Mi otra sorpresa ha sido, que hoy, no tenia ganas de parar y ese no ha sido el mejor momento. Hoy no he sufrido en ningún momento, sino todo lo contrario. Hoy a pesar de ponerme una meta de 7 kilómetros he hecho 12 sin ningún problema. Hoy ha sido una experiencia de principio a fin. Hoy he corrido porque sentía que todo estaba en armonía, que mi cuerpo estaba relajado y feliz por estar haciendo salud, por estar preparándose para estar siempre dispuesto a nuevas experiencias que vendrán. Hoy mi mente no ha hecho de las suyas y ha apartado sus pensamientos limitadores hacia otros lugares, donde me ha permitido disfrutar de cada paso, de cada respiración, de cada subida o bajada, de cada árbol o ser vivo que se cruzaba en mi camino, de sentir toda la experiencia que para mi ha sido salir a correr esta mañana.
 
Hoy he sentido que mi ritmo era el correcto para no llegar al nivel de alto sufrimiento, a pesar de ir por encima de lo que había supuesto antes de salir. Hoy he sentido que no quería superar nada, no quería ir mas deprisa de lo que mi cuerpo pudiera, solo estaba funcionando todo a la perfección para conseguir el objetivo que cada día me propongo cuando salgo a correr y que es hacer salud.
 
Hoy he sentido que no tenia prisa por terminar y eso me permitía disfrutar absolutamente de todo. Notar como mi cuerpo funciona a la perfección, cómo pide respirar mas rápido cuando necesita mas oxigeno cuando subimos una cuesta, cómo el corazón late mas deprisa, cómo se refrigera constantemente, cómo baja el ritmo cuando entramos en una bajada. Pero eso no era lo importante. Hoy lo importante era darme cuenta de mis emociones mientras vivía esta experiencia.
 
Hoy he sentido la alegría que me produce poder disfrutar de cada instante que pasaba. Hoy he sentido que estaba en el ahora, que estaba en la sensación de correr por el campo, que no perdía detalle de los lugares por los que pasaba, de la gente que se cruzaba conmigo  y a la que saludaba con amabilidad y con una sonrisa. Hoy me he reído al sentir la alegría de no estar haciendo un super esfuerzo para ir a correr, que no había lucha contra mi mente que me decía empieza a parar ya y mi cuerpo cansado que necesita bajar el ritmo o parar definitivamente.
 
Hoy me he dado cuenta que correr es la experiencia maravillosa de la vida. Hoy no hay que luchar contra nada ni contra nadie. Hoy no hay que tener expectativas sobre algo que nunca sucederá, sino aceptar la realidad tal y como la vemos y sentimos y vivirla al cien por cien como si fuera el único día que tenemos para vivir. Hoy no había prisa por terminar para ir a otro lugar, o a ver a alguien, hoy solo había ganas de hacer las cosas como las sentía, dedicando el tiempo necesario que tanto mi cuerpo como mi mente necesitaban para hacer una actividad que supone vivir. Hoy no había metas que conseguir, objetivos que cumplir, hoy solo había satisfacción por darme cuenta que puedo elegir cualquier cosa en mi vida, podría haber decidido parar a los 7 kilómetros o podía haber seguido hasta los 20 Km., pero los 12 ha sido la justa medida de tiempo y distancia que era justo para seguir teniendo ganas de correr y salir pasado mañana otra vez con mas ganas.
 
Hoy siento que mi mente ha aprendido a no entrar constantemente en acción y que me ha permitido a mi, ser mas consciente de todo aquello por lo que merece la pena vivir.
Siento que correr no es mas que vivir la vida. Siento que hoy he aprendido una gran lección. Hay que trabajar tanto el cuerpo como la mente. Dedicamos demasiado tiempo a cultivar el cuerpo, a ir al gimnasio, incorporamos dietas saludables, y tomamos conciencia de la importancia que tiene tener un cuerpo sano para que nos lleve allá donde queremos ir.
 
Sin embargo, creo que tenemos que cuidar de la misma forma nuestra mente, educarla para aquellas cosas que queremos hacer y educarla en el sentido de poderla utilizar para lo que realmente la necesitamos, no para complicarnos la vida, ni para hacernos dudar de tantas y tantas cosas, que al final nos llevan a sufrir, sino para darnos cuenta que tenemos una herramienta muy poderosa que nos puede ayudar a conseguir todas las cosa fantásticas que nos proponemos en la vida y que muchas veces se quedan a mitad de camino.
 
Hoy he aprendido que correr es vivir, que correr es vida, que correr es una experiencia que nadie debería dejar de probar, porque nos educa el cuerpo y además nos educa la mente y los pone en una perfecta armonía con la naturaleza con el amor que sentimos por uno mismo y por nuestros semejantes.
 
Así pues, correr es fantástico para el cuerpo, pero no nos olvidemos de cuidar nuestra mente, de educarla, de tener programas para que nos ayuden a conseguir nuestras metas, programas de entrenamiento mental que nos permitan poner en la mente aquellas cosas que realmente queremos que sean una rutina para nosotros y dediquemos todo el esfuerzo en soñar aquello que deseamos, en imaginar donde estaremos en los próximos años, en desear hacer todo aquello que nos gusta disfrutando de ello. De esta forma podremos disfrutar de nuestra mente en todos nuestros años de vida y de un cuerpo en condiciones para disfrutar.
 
Y será entonces cuando ni el espacio, ni el tiempo, tengan las mismas significaciones que han tenido hasta ahora, porque cuando uno esta viviendo realmente, una hora parece un minuto y 10 Km., parecen un paseo de disfrute y satisticción personal.
Fuente: http://www.seacabolafuncion.com/index.php?option=com_content&view=article&id=72&Itemid=61

Publicado el 30 mayo 2011 en Condición Física, Educación F. Integral, Salud, Valores y normas y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Ahi, es donde tenemos que llegar, es el maximo exponente que se puede conseguir y lo que pretendo alcazar cada dia cuando salgo a correr. Pero no es fácil de conseguir y hay muchos factores determinantes para hacerlo. Una descripción fantástica sin lugar a dudas.

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